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     LA MUJER LATINA PUEDE SER DEMASIADO AGUANTADORA
Mujer Aguantadora
Una de las características más importantes que definen a la mujer Latina es su capacidad de ser aguantadora.

En realidad, para muchas Latinas esto ha sido una gran desilusión en sus vidas, ya que se les ha enseñado a aguantar demasiado, y muchas veces ellas mismas se han determinado a aguantarse cosas que no deberían, tales como el abuso o la violencia.

La capacidad de aguantar data de varias generaciones, e incluso la podemos rastrear en la cultura azteca que enseñaba a sus hijas a aguantar las dificultades de la vida. Sin embargo, si bien esta puede ser una virtud, es muy fácil confundirla con una invitación al abuso en lugar de una actitud para superar los obstáculos de la vida y permanecer firme a sus aspiraciones.

Suele pensarse que si uno reúne la suficiente determinación y trabaja arduamente, podrá lograr cualquier objetivo. Para las mujeres Latinas, esta determinación y empeño no es un aspecto foráneo, pues fuimos educadas para ser aguantadoras, es decir resistentes a los obstáculos y perseverar sin importar lo que suceda. Pero muchas veces no reconocemos esto, y en lugar de darnos cuenta de los posibles abusos, nos sentimos mártires de una sociedad que nos enseñó a tolerar demasiado. Somos persistentes en el sentido que no permitimos que las adversidades nos impidan hacer lo que nos hemos propuesto, pero a veces toleramos eternamente sin resultados.

Hay mujeres que toleran demasiado y luego se culpan por no ser capaces de no tolerar aun más. Ellas son las que caen en la valorización de los sacrificios, sufren dando a los demás lo que no pueden dar o no deberían ofrecer, y descuidan su propia persona. Por lo general, ellas no son apreciadas pos sus esfuerzos. Muy por el contrario, se les atribuye un rol complaciente al que deben limitarse, nadie reconoce su esfuerzo, y en muchos casos se le exige más y más. Como consecuencia, ellas se sienten impotentes, creen que jamás alcanzarán a satisfacer la exigencia de los demás, pero se adjudican dicha responsabilidad a su propia ineficiencia en lugar de ser más objetivas. Como consecuencia, se deprimen.

De igual manera, ellas se resignan a la pérdida de sus sueños albergando “yo no pido nada, doy porque me gusta dar”, pero en realidad dan más de lo que deberían, creando dependencia en quienes podrían dar de si mismos sin su ayuda.

Así como lo explico en mi libro “Latina es Poder!” (Simon & Schuster, 2003), la cultura Latina continúa enseñándonos a resistir, a persistir, en forma sistemática, y sin duda, salimos adelante, si sabemos usar esta capacidad en forma positiva. La capacidad de aguantar es un aspecto positivo de la mujer Latina, pero no la aceptación de lo que no es aceptable. Una aguantadora es aquella que “soporta” lo que la vida le manda y sigue adelante. Soporta y soporta, y no se deja derrotar; se mantiene en su camino, no se da por vencida, pero sabe cuando decir ¡NO! o cuando retirarse.

“Aguántate mujer!' ya no equivale a decir que una mujer debe sobrevivir estoicamente lo que le impongan; asumirá un significado radicalmente nuevo: emplear la tenacidad natural para obtener objetivos loables para ella misma, sin permitir abusos, respetando sus capacidades pero también sus limitaciones, y teniéndose en cuenta a sí misma con el mismo amor con el que atiende a sus seres queridos.

Dra. Ana Nogales - Orientación Psicológica para la Familia Latina

   
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